

Ésta es una de las principales conclusiones a las que ha llegado el VI estudio del Observatorio Idea Sana EROSKI, emitido en colaboración con fundación dieta mediterránea. El informe, además, advierte de la necesidad de mejorar nuestros hábitos de conservación de los alimentos frescos. Conoce cuáles son.
Preservar la calidad y evitar riesgos de intoxicación son dos de los argumentos que definen la conservación segura de los alimentos. Los resultados de varios estudios sobre la conservación en distintos países muestran que los consumidores no poseen los suficientes conocimientos sobre dichas prácticas. Éste ha sido el punto de partida del sexto estudio emitido por el Observatorio Idea Sana EROSKI, en colaboración con Fundación Dieta Mediterránea. Para ello se ha realizado una encuesta –entre 700 familias con hijos– para conocer los hábitos de conservación de los alimentos frescos que compramos.
Del informe se extrae como conclusión principal que el 87% de las familias compra para congelar, mientras que más de la mitad (el 55%) congela platos cocinados para su posterior consumo.
Como avanzábamos en el quinto estudio “un producto fresco es aquel que por sus características naturales conserva sus calidades aptas para la comercialización y el consumo durante un plazo inferior a un mes, o que precisa condiciones de temperatura regulada de comercialización y transporte”. El informe revela que el 47,8% de las familias descongela a temperatura ambiente, una costumbre “no recomendada” por los expertos.
En el último estudio del Observatorio se apuntaba que el 64% de las familias no planificaba sus compras, un hecho que implica un coste añadido a la economía del hogar. Un buen conocimiento de la conservación de los alimentos puede suponer también un ahorro para la economía familiar. Por ello, hemos querido conocer estos hábitos. EROSKI dará a conocer los resultados de este estudio a través de los canales de comunicación de que dispone con el objetivo de sensibilizar sus de consumidores sobre la necesidad de adoptar hábitos de conservación adecuados en productos frescos. Más información en www.ideasana.com
... a partir de la que no debemos conservar los alimentos frescos (fijada en 4ºC). El amplio desconocimiento de este dato se demuestra también al comprobar que el 21% de las familias no supo responder a esta pregunta.
...para conservar alimentos que requieren refrigeración o congelación durante el trayecto del súper al hogar. El 20% de los encuestados afirma no tomar ninguna medida especial. Los expertos recomiendan mantener siempre la cadena de frío.
Son los famosos tupper. Casi la totalidad de las familias a las que se preguntó por el método de conservación en la nevera de los alimentos usa para ello estos recipientes especiales. Cuando hablamos de la conservación de alimentos que están envasados en latas o recipientes de plástico, el 66% de las familias los conserva en un recipiente hermético. Sin embargo, el 11% asegura mantenerlos en el mismo envase, opción que supone una mala conservación y el riesgo de aparición de microrganismos (hongos).
Frente al 44,6% que niega hacerlo. Se apunta así una tendencia positiva hacia la congelación en casa para su posterior consumo.
Los productos lácteos (natillas, yogures, queso) y los huevos. Aquí la temperatura varía entre los 4 y 8ºC.
Alimentos cocinados (sobras de comida etc), embutidos, mayonesa, productos en descongelación.
Los alimentos perecederos, que son los alimentos crudos, carne, aves, pescado y productos de origen animal en descongelación.
Bebidas y alimentos que se consumirán en menos de tres o cuatro días como pueden ser la leche, el zumo...
Todo tipo de congelados, hielos, helados, gambas, ‘chatka’ u otros productos que podamos, congelar mantienen todas sus propiedades en esta parte del frigorífico. También guardaremos tuppers con precocinados para su posterior consumo.
Se encuentra en la parte de abajo y está compuesto por cajones específicos en los que se depositan todo tipo de verduras, hortalizas y frutas.
Superando así el tiempo recomendado por los expertos. La tendencia habitual es dejar los alimentos cocinados toda la noche a temperatura ambiente antes de colocarlos en el frigorífico para su conservación.