
...dejar de fumar, apuntarme a clases de inglés, hacer dieta... ¿Cuántas veces te has planteado éstos y otros buenos objetivos al comenzar el nuevo curso? El final de las vacaciones es psicológicamente el momento de cerrar una etapa y marcar otra más ordenada y sana. Trabajadores y clientes nos cuentan sus planes para este año.
La vuelta a los horarios, al trabajo, al cole... marca el comienzo de una nueva etapa del año en la que es habitual escuchar comentarios como: “me voy a poner a régimen para bajar los 3 kilos que he engordado estas vacaciones”, o “voy a hacer ejercicio para mantenerme en forma”. Pero ¿cuántas de estas buenas intenciones se quedan sólo en eso, buenas intenciones? ¿Por qué hay personas que son firmes y lo consiguen y otras que no? ¿Dónde están las claves?
En Idea Sana EROSKI hemos querido conocer cuáles son las metas de algunos trabajadores y clientes del Hipermercado de Logroño para este nuevo curso y descubrir, de la mano de un experto en ‘coaching’, Xavier Florensa, el camino a seguir para conseguir los objetivos marcados.
El proceso que tenemos que aplicar en nuestra vida diaria para conseguir un objetivo es similar al que nos planteamos en nuestro trabajo: requiere previsión, esfuerzo y disciplina.
Tenemos que gestionar nuestras capacidades para conseguir el objetivo deseado
Se trata de ser eficientes gestionando nuestras capacidades para conseguir el objetivo deseado. Debemos establecer con qué recursos contamos y las amenazas y las oportunidades que pueden entorpecer o facilitar nuestro proyecto personal.
Para ello es importante haber previsto en la redacción del objetivo el tiempo que quiero que dure. Por ejemplo, si optas por cuidar tu alimentación durante los próximos seis meses, cuando llegue ese momento vuelve a plantearte cómo quieres seguir.
Según explica el experto, otra estrategia podría ser “prever de antemano cuándo y cómo me voy a saltar la dieta, cuándo le voy a dar a mi cuerpo ese extra, ese exceso o ese tipo de alimento que considero que no supone cuidarme la alimentación y, sobre todo, cumplir con ese acuerdo conmigo mismo”. Y recomienda tener previstas “nuevas motivaciones en el camino o hacernos un regalo de vez en cuando”, siempre relacionado con nuestros objetivos.
Una motivación es plantearnos el ‘para qué’ quiero conseguir el objetivo que me he marcado
La premisa para motivarte en el arduo camino de la consecución de tus propósitos es indagar en el “para qué” quieres conseguir el objetivo que te has marcado.
“Si nuestro objetivo es cuidar la alimentación, tenemos que encontrar un para qué real y lo suficientemente atractivo”, matiza Florensa.
De esta manera, para cada persona puede ser diferente: para sentirnos más atractivos, para gustar más a esa persona que quieres, para sentirnos más ligeros al practicar nuestro deporte favorito, para seguir teniendo fuerza suficiente en mis excursiones por la montaña, para encontrarnos mejor, para ser más consecuente con nuestros valores de salud, para ser un ejemplo para nuestros hijos...
Es una buena forma para motivarte a conseguir metas y no dejarte llevar por la inercia de lo que ves, de lo que oyes y de lo que vives en tu entorno. “Cuando hacemos cosas o actuamos en direcciones opuestas a nuestros valores nos empezamos a sentir mal. A veces no somos muy conscientes de cuáles son nuestros valores”, reitera el experto, para quien vale la pena pararse a pensar un poco en ellos y actuar en consecuencia. “Si para mí la salud es un valor importante y no me cuido la alimentación, no sólo me voy a encontrar mal físicamente, sino también psíquicamente”, concluye. Más información en www.ideasana.com
Conseguir nuestros objetivos depende de muchas circunstancias. Tenemos que ser capaces de hacer un análisis correcto de la realidad y de tener en cuenta nuestras capacidades y limitaciones, depende también del momento personal en el que nos encontremos y de nuestra capacidad de esfuerzo. Pero además existen otra serie de factores y de actitudes que nos afectan y que aquí te contamos para que las tengas en cuenta:
“Es muy útil informar a la familia o los amigos de nuestros objetivos”
Nuestro estado de ánimo influye en la consecución de objetivos. Es un pez que se muerde la cola, si no consigo objetivos congruentes con mis valores, no me siento bien. Si no me siento bien, me van a faltar ganas, energía y motivos para conseguir mis objetivos, en algunos casos ni tan sólo me los voy a plantear, me voy a dejar llevar.